¿Qué ocurre cuando se pone a dormir a la mascota?

Dado que ha tomado la difícil -pero humanitaria- decisión de sacrificar a su mascota anciana o enferma, es posible que le preocupe. ¿Dolerá? ¿Puedo estar con mi mascota durante el proceso? ¿Puede realizarse la operación en casa? Comprender los hechos puede ayudarles a usted y a su familia a sentirse más tranquilos con lo que probablemente ocurra.

Prepárate

El procedimiento puede realizarse en su casa o en la consulta del veterinario. Ciertamente, no todos los veterinarios lo harán en su casa, por lo que es esencial comprobarlo de antemano. Puedes buscar un veterinario que ofrezca esta opción.

Planifica un momento de despedida para todos los miembros de tu familia. Si tiene hijos, coménteles lo que ocurre con antelación para ayudarles a prepararse para la pérdida de su amigo. Hay muchos libros para ayudar a los jóvenes a entenderlo, entre ellos When a Pet Dies, de Fred Rogers.

Si eliges la consulta del veterinario, llévate la cama de tu mascota -o una manta o almohada cómoda- para que descanse en ella. La mayoría de los veterinarios seguramente le ofrecerán una manta, pero una manta de casa podría ser más tranquilizadora para su mascota.

El proceso

Es posible que quieras descansar con tu mascota para poder acariciarla y consolarla mientras el veterinario le administra la medicación.

Muchos veterinarios dan a la mascota una dosis de sedante antes de administrarle la medicación. El veterinario probablemente le explicará lo que está haciendo y dónde está poniendo la inyección. Algunos veterinarios sólo utilizan un sedante si el animal está asustado o no puede defenderse. La inyección puede doler un poco y la medicación puede tener efectos negativos. Por ello, pregunte a su veterinario si su mascota necesita ser vacunada. Si se encuentra muy mal y está tranquilo o tiene problemas respiratorios, puede que no lo necesite.

El fármaco utilizado por la mayoría de los veterinarios para el suicidio asistido es el pentobarbital, un medicamento anticonvulsivo. En dosis elevadas, deja rápidamente inconsciente al animal. Detiene las funciones cardíacas y mentales, generalmente en uno o dos minutos. Suele administrarse mediante una inyección intravenosa en una de las patas del animal.

Cuando su mascota pierde el conocimiento, sus ojos pueden no cerrarse completamente. Puede orinar o defecar. Puede que le veas flaquear o dar un último suspiro. Esto puede ser sorprendente, pero es una parte normal del procedimiento. Su mascota no sufre. El uso de un sedante hace que este paso sea mucho menos probable.

¿En casa o en el veterinario?

El suicidio asistido en casa puede ser mucho más fácil si su perro tiene dificultades para moverse o tiene pánico en la consulta del veterinario.

Además, si hay otros animales en tu casa, pueden ver que su amigo cercano ha muerto. Esto es esencial para los perros de compañía: como animales de manada, pueden confundirse si ven a otro animal salir de su casa y no volver. Los perros suelen llorar y buscar a la mascota fallecida cuando ésta se ha ido.

Por otro lado, es posible que no quiera asociar su casa con la muerte de un preciado animal. También puede ser perturbador para los niños ver que esto sucede. O puede que no quiera estar presente cuando su mascota muera.

Pasos a seguir

Si quieres enterrar a tu perro en tu casa, asegúrate de revisar las ordenanzas locales o estatales para asegurarte de que es legal. También puede considerar la posibilidad de recurrir a un cementerio de mascotas.

La Asociación Internacional de Cementerios y Crematorios de Mascotas tiene un directorio de cementerios de mascotas en su sitio web.

Muchas personas deciden incinerar a sus mascotas. Es posible que en tu ciudad haya una empresa que se encargue de llevar los restos de tu amigo al veterinario o a tu casa. Cremarán a la mascota y le darán tiempo para organizar un servicio fúnebre de antemano si lo desea. Su veterinario puede tener una solución que utiliza. Si no es así, llame a su gobierno local o estatal para obtener ayuda y políticas.

Poner a dormir a tu mascota es el último acto de una vida de cuidados. Se está asegurando de que su amigo cercano sea tratado con compasión y dignidad en sus últimos minutos.

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